Podemos elegir, ser víctimas de los acontecimientos

 y dejarnos arrastrar por nuestras emociones o

hacer algo para cuidar nuestro equilibrio emocional

y reconducir nuestras emociones

 ¿Tú qué eliges? 

 

En estos momentos tan duros que nos ha tocado vivir, ha habido muchas víctimas.

Los fallecidos, sus familias, los que han sufrido y lo siguen haciendo en primera línea, los que han sentido en sus carnes lo duro de esta enfermedad, los que han tenido que cerrar sus negocios, los que han perdido su trabajo, los que se sienten solos, los que sienten miedo por lo que vendrá…

Todos tienen algo en común, han sido víctimas de algo que nos ha llegado de una forma imprevista y que nos ha cambiado la vida.

 

De lo que te quiero hablar hoy en este post es de la diferencia de ser víctima, de sentirse víctima o de vivir como una víctima, del victimismo.

 

Y he recordado algo que escribí hace un par de años y que hoy quiero compartir contigo.

💫 Llevo once días haciendo rehabilitación por un esguince en el pie y me gusta observar lo que pasa en esa sala, a los diferentes “personajes” que pasan por ella.  Me voy a inventar sus nombres, por protección de su identidad.

Entre ellos está Susi, Susi es abierta, conoce a todo el mundo, pacientes y fisios, habla con todos, de deporte, de cocina, de cine, en dos sesiones de rehabilitación yo ya sabía que le pasaba, en que trabajaba, que tenía una hija, que su madre tenía alzhéimer…etc. Susi es trabajadora y constante, alegre y despreocupada. Hasta que el jueves el médico le dijo que no podría volver a hacer una carrera, se vino abajo, le parecía el peor diagnóstico que le pudieran dar a alguien.

¿Cómo se sentiría Juan al escucharla? Pensé.

A Juan le falta una pierna, no sé qué le ha pasado, Juan es callado, llega a la sala y se pone a hacer sus ejercicios.             

 El martes pasado le vi entrar triunfal, con una pierna ortopédica, estaba feliz, se puso a caminar una y otra vez por la pasarela. Cuando hacía ejercicios de bajar y subir escaleras, con mucho miedo, Susi le daba consejos…. ¡¡Qué fácil es dar consejos!!

Y el jueves se me ocurrió que quizás Juan le podría dar algún consejo a Susi de cómo afrontar un duro diagnóstico.

Por allí aparece Mariano, en una silla de ruedas empujada por una celadora, me han contado que, a petición suya, lo de celadora y no celador. Es un hombre mayor, enseguida conquista con su mirada, es como de niño travieso, le dicen que tiene que hacer pesas y él pone pegas para que cada vez sean de menos peso, la fisio ya le conoce y no se deja engatusar. Suele tener hombres alrededor porque se lo pasan bien con sus ocurrencias. Me llama la atención su cara de paz y alegría.

 Al contrario que Sonia, a Sonia le cuesta saludar, se lava las manos tres veces antes de entrar a la sala y otras tres cuando acaba, no habla con nadie, hace los ejercicios con mucho esmero y no la he visto hablar con nadie. Su cara es de enfado, con la situación y con los que estamos en la sala. No quiere estar allí, no le gusta lo que ve.

Y llega a la sala Felipe, Felipe es un chico risueño, le han operado de una pierna (lo digo por su cicatriz, no porque lo sepa) se acerca y saluda con un ¡HOLA equipo! y se va muy dispuesto a hacer lo que le manda Laura, nuestra fisio; con un ¡¡Fenomenal!!

También está Pedro, a Pedro le han operado de un hombro, a sus 25 años cree que le van a dar la incapacidad y se va a jubilar, así que ¿para qué va a hacer los ejercicios que le mandan??? Y cuando la fisio le trata, grita, se enfada e incluso alguna vez se ha ido de la sala dando voces. Cuenta a todo el que le quiera escuchar, lo mucho que le duele y el daño que le hace la fisio, de paso suelta algún insulto hacia ella.

Al lado Miguel, suspira, es compañero de trabajo de Pedro, es unos años mayor y también está operado del hombro, su cara se descompone de dolor y se pone roja como un tomate cuando la fisio le hace los ejercicios, pero él lo aguanta sin rechistar. Solo le oigo quejarse cuando ve la actitud de Pedro, sabe que Pedro tiene un hijo de un año y que no le va a poder mantener con lo que le quede de pensión y ya no sabe cómo decirle que se tiene que recuperar.

Y allí estoy yo, observándoles, mi lesión es la menos grave y pronto terminare la rehabilitación y volveré a mi vida normal.

Ellos seguirán un tiempo, algunos están ingresados y salen juntos a tomar el sol, cuando me voy a veces los oigo que están riéndose de sus cosas en el corro y hasta tienen grupo de whatsapp. Esos son los que llevan con optimismo estar allí.

Todos estamos allí porque hemos sido víctimas de un accidente, de mayor o menor gravedad, pero en su momento nos sentimos víctimas, sentimos que teníamos que parar nuestras vidas para recuperarnos.

Lo que veo cada mañana en esa sala es quien sigue sintiéndose víctima, quien quiere dar pena y vivir en el victimismo y quien ha decidido tomárselo con buen ánimo y tirar pa´lante.💫

 

Hay personas que han sufrido un acontecimiento que las hace víctimas y sin embargo no se siente víctimas. Y otras, que no solo se sienten víctimas, sino que viven como víctimas.

 

Son esas personas que viven en la queja, en el gruñido, en el lamento, “en el pobre de mí”, personas calimero.

Cuando vives así, le das el poder a las situaciones, a las personas que te rodean y dejas que las circunstancias tengan la capacidad de entorpecer tu camino y frenar, en algunos casos, lo que realmente eres o quieres conseguir.

 La víctima que creamos es como un personaje que se instala en ti y vive por ti. Notamos cómo las personas se van alejando de nosotros. Cada vez estamos más solos y esta sensación es el alimento perfecto para la víctima que vive por ti.

Tus pensamientos generan sentimientos de lástima por ti mismo. Lo que te sucede tiene el poder de manejar tu vida.

Teniendo en cuenta que la realidad de cada uno es diferente, que pueden haber pasado cosas que te han hecho y te están haciendo daño, te hacen sentir triste, enfadado, sin ganas…Te pregunto

 

¿Cómo quieres salir de esta?

¿Cómo quieres vivir? ¿Sintiéndote preso de tus sentimientos o gestionándolos de forma sana para ti y para los demás?

Si has decidido salir de esa espiral de lamentaciones, quejas, “pobre de mí”, te propongo que empieces a hacerte responsable de lo que piensas, de lo que dices y te dices y de lo que haces, y a partir de ahora.

➰ Deja de decir “Tengo que”, porque eso supone una pérdida de energía tremenda y conviertes a las circunstancias en algo más grandes que tú.

➰ Comienza a decir “Quiero”, no desaparecen las circunstancias, lo que generas es una motivación para afrontar esas circunstancias, y te conviertes en el gestor de tu vida.

 

Escuché a Irene Villa decir que ella no quería vivir sintiéndose víctima.

 “No somos víctimas, somos responsables. No vale agarrarse a lo que me pasó o a lo que perdí o a lo que me quitaron, tu vida empieza hoy y sólo tú tienes las riendas de tu vida.”

 

Y ahora ¿Cómo quieres vivir?

 

31 comentarios

  1. Gracias hija mía, porque hay veces que sin darme cuenta voy de vectima y no quiero serlo, me lo tengo que trabajar un poco más.♥️💜

    • Yo no lo veo así, un duelo es un duelo, hay que pasarlo y hay días mejores y otros peores, y la situación no ayuda.
      y me alegro que sigas tomando conciencia y que sigas trabajando, para estar cada día un poco mejor.
      un abrazo enorme💜

      • Qué bueno! Qué capacidad de observación y de relato! Lo digo porque hace poco pasé por una experiencia parecida e identifico perfectamente a algunos personajes. Muchas gracias por compartirlo!!!

        • No hay instantes vacíos, si observamos podemos ver muchas cosas y comprender a los que nos rodean.
          Gracias a ti, espero que haya superado la experiencia y estés bien.
          Un abrazo💜

  2. Que razón tienes Ana!!! Gracias por las cosas bonitas que escribes. Te hacen abrir más los ojos y en mi caso me motivan para el cambio.
    Un abrazo.

    • Que bueno, ese es el Para Qué de este proyecto y de este blog, si os llega, yo FEliz.ç
      Gracias a ti por estar ahí.
      Un Abrazo💜

  3. Que bien escribes Ana…sin palabras, tal cual. Yo quiero salir como lo estoy viviendo. Tengo días, malos, regulares, buenos y muy buenos. Como la vida! Y no sé porque no estoy viéndolo como algo terrible…y me sorprende. Decidí desde el principio no pensar en mañana y por otro lado, nosotros que ya hemos tenido dos cumples los hemos vivido y compartido mucho más! Han sido intensos y preciosos, así que no quiero perder esas cosas cuando esto acabe…que claro que estoy deseando que acabe. Loca por abrazar y tomarme mis cervecitas con mis amigos y familia, eso que quede por delante. Soy muy afortunada porque no he perdido a nadie ni sufrido la enfermedad, si tengo un Erte, pero como casi todo el mundo, por eso estoy bien, pq lo importante lo tengo y no lo he perdido. Curioso que se que es una situación muy grave que cambiará mucho nuestras vidas incluso cuando salgamos de la desecalada famosa, pero en situaciones graves, anteriores lo he vivido mucho peor y con más victimismo que ahora…porque? Pues no lo sé, quizá experiencia, quizá porque los malos momentos si los superas te ayudan para enfrentarte a nuevos problemas? Quizá pq para mi eran peores los ya pasados? Ni idea, pero agradecida de cómo estoy. Así que quiero seguir viviendo así…

    • Que bueno lo que me cuentas Isabel, es genial que te lo estés tomando de una forma más positiva, claro que no olvidamos que es muy fuerte lo que está pasando, pero lamentarnos todo el día no va hacer que esto acabe antes y se nos va hacer más largo.
      Me encanta que estés con esa actitud, un abrazo fuerte.💜

  4. Excelente escrito bella Ana maravillosa reflexión que nos recuerda ser conscientes de nuestra vida y emociones para no ser víctimas sino protagonistas en ella, un abrazo!!!

  5. Felicidades Ana, me ha encantado lo que cuentas y como lo cuentas y lo que más, el objetivo para el que lo cuentas, que a nosotr@s, l@s que te seguimos, nos empuja y da vitalidad para enfrentar la vida bajo otro punto de vista, el tuyo, que suerte tener una persona como tu a nuestro lado.
    Sigue aconsejandonos y abriéndonos otra puerta por la que seguir nuestro camino. Un abrazo.

  6. ufff, que bonito Rosi, no te imaginas lo que me alegro de que os empuje y os de vitalidad, porque ese es mi objetivo, como tú bien sabes. Es una sensación maravillosa sentir que os llega.
    Gracias por tu felicitaciones, por tus palabras😍 y por estar ahí.
    Seguiré dando recomendaciones (me gusta más que consejos) y abriendo puertas ( 💫PRECIOSO)
    Un abrazo muy grande💜

  7. Yo desde luego no quiero ser «Pedro», de ninguna manera, no no no, no quiero ser presa del victimismo. Tus palabras, como siempre, me abren la mente y me invitan a reflexionar.

    Muchas gracias.
    Un besote

    • Me alegro que no quieras ser Pedro, mejor Felipe😊
      Que alegría que mis palabras te inviten a reflexionar, cuando podamos conversamos con un café en la mesa.
      GRACIAS a ti.
      Un abrazo💜

  8. Por supuesto Ana, hay que tirar pa ‘lante, no podemos hacer del drama, un lugar donde apalancarnos. Si nos repetimos el mantra de que estamos mal, sin duda será así. Debemos, por nosotros y por quienes nos rodean ver mas allá del sufrimiento y permitirnos disfrutar de la vida.
    Me encanta leerte, Ana!!!
    Un bso enorme😘💜

    • Que bonito leerte Merce, como me alegro que te des ese permiso.
      Las personas «disfrutonas» sabemos que nuestros amores💫💜 que ya no están a nuestro lado, quieren ver que seguimos haciéndolo, por nosotras, por los que nos rodean y por ellos.
      Gracias por leerme, 🥰
      Sabes que estoy deseando abrazarte.
      Un beso grande💜

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