¿Cuánto tarda un vaso en caer al suelo y hacerse añicos?
¿Te has fijado con qué velocidad se produce?
Así a veces pasa la vida, te cambia en un segundo y se hace añicos.
Otras veces, sientes el miedo de ver el vaso caer, pero por suerte, por fuerza o porque no toca, no se rompe, y te avisa, ¡¡¡cuidado!!
La vida a veces pasa tan deprisa.
De un tiempo a esta parte le estoy dando vueltas precisamente a eso mismo, al tiempo.
Por eso este espacio ha estado parado, mientras me iban sucediendo cosas y mi cabeza seguía dando vueltas y la vida seguía girando a mi alrededor.
Como tantas personas, recibí ese mensaje que no queremos que llegue:
- Es usted positivo en coronavirus; aíslese.
Al malestar de tu cuerpo, se junta el de tu mente, el de la soledad y sobre todo el del miedo.
Las horas se hacen siglos, el reloj no camina; sabes que ya has pasado un día y que es un día menos de encierro, pero el miedo a que esa noche empeores, a que mañana respires peor, hace que mires el reloj con incredulidad.
Y esos días se hicieron eternos; me parecía increíble que duraran tanto, con lo que nos quejamos de que no nos dan los días de sí.
Y a los poquitos días de salir y empezar a ver el calendario como antes, mi hijo cumple veinte años y otra vez me asaltan esas preguntas sobre el paso del tiempo.
¿Cuándo han pasado veinte años?
Los hijos te hacen darte cuenta de lo variable que es la sensación del paso del tiempo.
Cuando son bebés y no puedes dormir lo que necesitas, los días y sobre todo las noches son de chicle.
Luego crecen y los días son ese correr de un lado a otro, sintiendo que no llegas a ninguno y de repente, ¡¡¡zas!!! Cumplen dieciséis, veinte años.
Y aunque has pasado horas mirándolos cuando eran bebés, jugando con ellos, riendo o peleando, te da la sensación de que el tiempo ha pasado demasiado rápido.
Recuerdo a mi madre decirme: —Ay, que ya no puedo cogerte en brazos, lo que daría porque hubiera un botón que os volviese pequeños.
Y me escucho decírselo a mis hijos.
El vaso se me ha caído de las manos algunas veces; por suerte, no siempre se ha roto.
La vida me ha avisado unas pocas veces de lo efímera que es y decidí vivirla a tope, disfrutándola, como lo que es, una sola.
¿Y a ti cómo se te pasa el tiempo?
¿Alguna vez se te ha caído un vaso de las manos?
