¿Qué puedo hacer en este tiempo de cuarentena?

Este post no es para tí si eres uno de esos héroes que sale cada día de casa para cuidarnos y ya no sabes ni de donde sacas el tiempo, ni las fuerzas.

Este post no es para tí si eres de los que haces malabares para compaginar tu teletrabajo con la vida familiar.

Este post es para tí,que sientes que el tiempo se ha detenido, que los días se te hacen eternos,

que sientes que la vida se ha parado,que no sabes qué hacer con todas esas horas…pues resulta que  la vida sigue, que esto también es la vida.

ahora que tenemos tiempo.

Tiempo

No se trata de que te estreses ,como dicen muchas personas que les está pasando, de tanta información y actividades que les están llegando  y quieren hacer: cocinar, clase de zumba, clase de yoga, manualidades, videollamadas con amigos, familia, compañeros…..

Se trata de que aproveches este tiempo y que le saques partido para cuando todo esto pase.

 

 

Hay una fábula que a mi me gusta mucho y que creo que es muy interesante leer en estos tiempos que estamos viviendo.

 

FÁBULA DEL LEÑADOR:

En un lugar lejano un hombre joven se fue a buscar trabajo a las montañas para ganar dinero para mantener a su familia.

Tenía confianza en sí mismo porque sabía que era fuerte y se sentía poderoso, así que fue directo al sitio donde podía ganar más dinero, sería leñador.

Se presentó ante el capataz y con su buena apariencia y forma física consiguió trabajo al instante. Llegó a un acuerdo para que le pagaran por cada árbol cortado y le dieron una nueva y bonita hacha para su trabajo.

Se sentía feliz por haber conseguido el trabajo y viendo a su compañero, que era bajito y gordo, sabía que ganaría mucho más dinero que él porqué cortaría más árboles y en menos tiempo.

El primer día amaneció y los dos hombres fueron a trabajar al mismo sitio. El hombre joven y fuerte, empezó a cortar árboles y más árboles, viendo como su compañero conseguía muchos menos árboles que él. Además cada cierto tiempo hacía descansos y se iba, para luego volver al rato.

Nuestro joven leñador no hacía descansos, era fuerte y no lo necesitaba, quería cortar muchos árboles y estaba totalmente centrado en su trabajo.

Estaba emocionado, había encontrado la manera de ser el mejor y cortar más árboles que nadie.

Al segundo día, se levantó eufórico y al igual que el día anterior se fue con su compañero, y empezaron a cortar árboles. Siguió viendo cómo su compañero paraba de vez en cuando y se iba a descansar para luego volver. Él seguía cortando y cortando árboles sin parar.

Pero está vez, solo llegó a cortar la mitad de los árboles que el primer día. Incluso llegó a cortar menos que su compañero que cortó los mismos árboles que el día anterior.

Llegó el tercer día, y pensando que se había relajado, comenzó el trabajo antes de tiempo y con más fuerza, le puso todo su esfuerzo hasta bien entrada la noche.

El joven leñador estaba agotado, pero estaba seguro que esta vez había cortado más árboles que el primero. Para su desesperación, cuando los contó, vio que había cortado menos que el segundo día, y que incluso eran menos que la mitad de árboles que había cortado su compañero que se había mantenido constante, haciendo siempre sus descansos.

Al anochecer se sentía muy mal, derrotado, no sabía qué estaba ocurriendo e incluso tenía miedo de perder el trabajo porque sabía que no estaba llegando al mínimo que el capataz exigía a cada leñador.

No sabía que estaba pasando y envidiaba a su compañero que cortaba muchos más árboles que él ¿Cuál será su secreto para cortar siempre los mismos árboles? Se preguntaba.

El capataz que había visto el entusiasmo inicial del joven leñador y ahora le veía triste y decaído se acercó para hablar con él.

El joven leñador vio llegar al capataz y pensó que le iba a despedir por no haber cortado los suficientes árboles. Empezó a excusarse y a prometerle que se esforzaría aún más para cortar más.

El capataz, que era un hombre sabio y curtido en la montaña, le miró y seriamente le preguntó, “¿Te acuerdas cuándo fue la última vez que has afilado tu hacha?” El joven leñador le dijo, “No la he afilado nunca, no he tenido tiempo, he estado muy ocupado cortando árboles y no he podido parar ni un segundo”.

Fue en ese instante cuando le vino a la mente la imagen de los descansos de su compañero, y sus fuerzas renovadas para continuar cortando árboles como si su hacha no estuviera desgastada.

Ese era el secreto de los leñadores curtidos, cada vez que se tomaban un descanso, utilizaban parte del tiempo para afilar sus hachas a la vez que recuperaban fuerzas.

 

¿Cómo puedes afilar tu hacha?

 

Párate a pensar estas cuestiones:

 

🪓 ¿En qué puedes mejorar?

🪓 ¿Qué te gustaría aprender?

🪓 ¿Qué es eso que le vas enseñar al mundo cuando vuelvas a la normalidad?

🪓 Busca tu Para Qué, ¿qué es eso en lo que eres bueno y te apasiona?

🪓 No dejes que la tristeza se siente a tu lado y te suma en un no hacer nada.

🪓 No dejes que el miedo se ponga delante y no te deje avanzar.

🪓 Aprovecha estos momentos de parón (si es tu caso) para descansar lo que no has podido en otros momentos.

🪓 No te agotes haciendo tareas que no te dejen tener momentos de relajación y de afilar tu hacha.

 

 

 

 

También los pescadores utilizan el tiempo que no pueden salir al mar para reparar sus redes, es su forma de afilar su hacha.

 

 

 

 

Y tú ¿Has pensado ya cómo vas a afilar tu hacha?

 

 

 

 

 

 

12 comentarios

  1. Muy buena fábula, para la situación q vivimos actualmente. A ver si somos capaces de aprender un poco de todo lo q estamos viviendo. Y una de las cosas q tendríamos que tener en cuenta, es eso. El saber parar, para coger aire, para descansar, para dedicarle tiempo a los nuestros y a nosotras mismas, q nos olvidamos de lo más importante, que es cuidarnos, parar para aprender a no hacer nada, a aburrirnos, que hace que se agudice nuestras creatividad… y esto transmitírselo a los más pequeños, que también lo necesitan, y mucho.
    Muchas gracias por recordarnoslo😘😘💜💜

    • Ayyy nuestros pequeños, queremos que hagan que hagan,que produzcan.
      Cuando podría crear tanto si les dejásemos espacio y tiempo.
      Y nosotras, a cuidarnos y aprovechar para darnos cuenta en que podemos mejorar.
      Descansa, afila el hacha que a la vuelta seguimos 😃
      Un abrazo 💜

  2. Esa fábula es una de las primeras que yo leí en mis cursos y me pareció que yo lo había estado haciendo mucho tiempo pensando en trabajar, pero la aprendí y ahora tengo mis prioridades.un beso.

    • Que sabía.💜
      Me alegro tanto de que priorizaras, me costa que has disfrutado mucho de la vida, de momentos de descanso y que no has dejado de afilar el hacha,siempre en continuo aprendizaje,
      en cursos o en lo que se te proponga, anda que se te iba a resistir a tí el blog, jajaja
      Gracias por comentar, por estar y por enseñarnos esa capacidad de aprendizaje continuo y que nunca es tarde para seguir creciendo.
      Un abrazo enorme MAMÁ.🥰

    • Pues yo por fin afile mi hacha: dedico mucho tiempo a los míos y los disfruto, incluso charlas complicadas y lloros de impotencia de un adolescente para luego darle un abrazo, o para intermediar entre padre y adolescente y que se entiendan, o para hacer el loco con mi loquita! Pero resulta que hago todo esto y saco mi tiempo para mi, para mi bañito relajante con música, mis tintes, mis cuidados personales, mis libros y tejer ganchillo! Y nuestras minis fiestas después de aplaudir en la comunidad de bailar y sacar mi locura, mi niña sin importarme nada! Así que supongo que gracias a esos ratos, todo lo demás sale y sorprendentemente por primera vez en mi vida sin agobiarme y sin querer llegar a todo, simplemente fluye…y de verdad que convencida también de mucho de lo que me lleve de mujeres Bellas!

      • Lo que te cunden los días,jajaja
        Que bien, cuanto me alegro, que importante para los adolescentes que estemos ahí, mucho hablamos de los peques, pero estos adolescentes nuestros, con sus hormonas encerradas, también nos necesitan mucho.
        Me hace tan feliz que te llevaras tanto del encuentro, que te cuides y saques a tu niña a bailar.
        Si vieras qué sonrisa tan grande hay ahora mismo en mi cara.
        Un abrazo muy grande Bella💜

  3. Una fábula muy sabia… Hablando de leñadores y bosques, me viene también a la mente el dicho aquel de «a veces los árboles no dejan ver el bosque» o algo así. Lo cierto es que son tiempos duros y hay que ser fuertes y aprovechar el tiempo, pero como muy bien dices, hay que tomarse los descansos que hagan falta…. ¿para qué correr si no podemos ir a ninguna parte?
    El post me ha encantado, como siempre, tus palabras me inspiran!!
    Un besote bien fuerte,
    Carmen

    • Eso es, a veces hay que parar y coger perspectiva, para poder ver el bosque, para descansar y coger fuerzas, para ver que vamos a hacer a partir de ahora.
      No vamos a correr, pero podemos entrenar nuestros talentos para cuando salgamos no quedarnos parados en la salida, sin saber qué hacer.
      Me alegro mucho que te siga inspirando.😍
      un abrazo grande💜

  4. Preciosa fabula, yo estoy aprovechando para aprender cosas que no sabia hacer y a practicar en la cocina, a leer, y a pensar en desayunos ricos, ricos

    • Bueno este post no seria para mi segun pones al principio porque yo soy una de las que sale a trabajar todos los dias, pero he estado 31 días sin salir y si me lo permites (que se que si) te cuento que a la, semana de estar confinada yo aprendi a afilar mi hacha permitiendome leer, tener tiempo para aburrirme, aprovechar a, estarccon mi familia entre otras muchas mas cosas.

      • Este post Sí es para tí, pues habla de eso.
        Hace quince días cuando lo publique estabas justo haciendo eso, afilando el hacha y además me consta que el trabajo que tienes ahora es gracias a que tiempo atrás aprovechaste el no trabajar para formarte, para «afilar tu hacha».
        Aunque sé que es un momento difícil para salir a trabajar me alegro muchísimo de lo que estás haciendo.
        A seguir afilando el hacha
        Un abrazo campeona.💜

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